Efectos del COVID-19 sobre la población infantil desde una perspectiva familiar

Erolita Jexenia Casquete-Tamayo
Cinthya Katherine Caicedo-Bautista

La aparición del virus SARS-CoV-2 originó el brote mundial de la enfermedad COVID-19 a finales del año 2019, la cual se ha extendido por mós de 150 paí­ses segíºn cifras de la Organización Mundial de la Salud, esta realidad expone la relevancia de esta problemótica; en tal sentido los niños con discapacidad, por sus limitaciones estón a merced de diversos flagelos en algunas ocasiones y la presencia de esta pandemia trae consigo otros efectos negativos sobre los infantes. En este contexto, el presente estudio pretende evaluar las afecciones ocasionadas por el coronavirus desde una perspectiva familiar, contemplando aspectos globales y regionales, tomando en consideración rasgos educativos y económicos, siguiendo una metodologí­a de carócter descriptivo, indagando detalladamente cada una de las variables a partir de un anólisis documental basado en la revisión de trabajos y artí­culos previos relacionados con la temótica abordada, destacando entre las conclusiones de la investigación,  que segíºn datos de la UNICEF, para finales de este año existirón 80 millones de nuevos menores pobres, asociados a la recesión económica mundial, por lo que una fracción de esta cifra serón infantes con discapacidades, lo que conlleva a los entes gubernamentales a fomentar proyectos de protección a esta población desfavorecida, ya que puede repercutir en un incremento sustancial de la mortalidad infantil.

Ciencias de la educación  

Artículo de revisión    

 

Efectos del COVID-19 sobre la población infantil desde una perspectiva familiar

 

Effects of COVID-19 on the child population from a family perspective

 

Efeitos de COVID-19 na população infantil de uma perspectiva familiar

 

 


Erolita Jexenia Casquete-Tamayo I

flacahay87@hotmail.com

   https://orcid.org/0000-0003-3632-2872

 

Cinthya Katherine Caicedo-Bautista II

cinthya.caicedo@educacion.gob.ec

https://orcid.org/0000-0002-2184-120X


 

 


 

Correspondencia: flacahay87@hotmail.com

 

 

*Recibido: 24 de marzo de 2021 *Aceptado: 31 de marzo de 2021 * Publicado: 25 de abril de 2021

 

 

I.         Doctorando en Educación Superior en la Universidad UAI Argentina, Máster en Innovación Educativa, Licenciada en Ciencias de la Educación, Tecnóloga en Ciencias de la Educación Nivel Primario, Diplomado en Educación Inclusiva, Diplomado en Educación para Jóvenes y Adultos, Diplomado en Neurociencias docente universitaria, Docente Investigadora de la Unidad de Educación Especial Fiscal Guiomar Vera Ramírez en Esmeraldas, Ecuador.

 

II.      Licenciada en Trabajo Social, Docente Investigadora de la Unidad Educativa Rioverde en Esmeraldas, Ecuador.


III.    

Resumen

La aparición del virus SARS-CoV-2 originó el brote mundial de la enfermedad COVID-19 a finales del año 2019, la cual se ha extendido por más de 150 países según cifras de la Organización Mundial de la Salud, esta realidad expone la relevancia de esta problemática; en tal sentido los niños con discapacidad, por sus limitaciones están a merced de diversos flagelos en algunas ocasiones y la presencia de esta pandemia trae consigo otros efectos negativos sobre los infantes. En este contexto, el presente estudio pretende evaluar las afecciones ocasionadas por el coronavirus desde una perspectiva familiar, contemplando aspectos globales y regionales, tomando en consideración rasgos educativos y económicos, siguiendo una metodología de carácter descriptivo, indagando detalladamente cada una de las variables a partir de un análisis documental basado en la revisión de trabajos y artículos previos relacionados con la temática abordada, destacando entre las conclusiones de la investigación,  que según datos de la UNICEF, para finales de este año existirán 80 millones de nuevos menores pobres, asociados a la recesión económica mundial, por lo que una fracción de esta cifra serán infantes con discapacidades, lo que conlleva a los entes gubernamentales a fomentar proyectos de protección a esta población desfavorecida, ya que puede repercutir en un incremento sustancial de la mortalidad infantil.

Palabras clave: COVID-19; efectos negativos; discapacidad física-intelectual; perspectiva familiar; población infantil; vulnerabilidad infantil.

 

Abstract

The appearance of the SARS-CoV-2 virus caused the worldwide outbreak of the COVID-19 disease at the end of 2019, which has spread to more than 150 countries according to figures from the World Health Organization, this reality will expose the relevance of this problem; In this sense, children with disabilities, due to their limitations, are at the mercy of various scourges on some occasions and the presence of this pandemic brings other negative effects on infants. In this context, the present study tries to evaluate the affections caused by the coronavirus from a family perspective, considering global and regional aspects, taking into account the educational and economic aspects, following a descriptive methodology, specifically investigating each of the variables to based on a documentary analysis based on the review of previous works and articles related to the topic addressed, highlighting among the conclusions of the research, which according to UNICEF data, by the end of this year there are 80 million new poor minors, associated to the global economic recession, so a fraction of this number will be infants with disabilities, which will lead to government entities to promote protection projects for this disadvantaged population, since it may have an impact on an increase in infant mortality.

Keywords: COVID-19; negative effects; physical-intellectual disability; family perspective; child population; child risks; disability; childhood disability.

 

Resumo

O surgimento do vírus SARS-CoV-2 ocasionou o surto global da doença COVID-19 no final de 2019, que se espalhou para mais de 150 países segundo dados da Organização Mundial de Saúde, realidade esta que expõe a relevância deste problema; Nesse sentido, as crianças com deficiência, devido às suas limitações, ficam a mercê de vários flagelos em algumas ocasiões e a presença desta pandemia acarreta outros efeitos negativos para os lactentes. Nesse contexto, o presente estudo tem como objetivo avaliar as condições ocasionadas pelo coronavirus do ponto de vista familiar, contemplando aspectos globais e regionais, levando em consideração aspectos educacionais e econômicos, seguindo uma metodologia descritiva, investigando detalhadamente cada uma das variáveis ​​de um análise documental com base na revisão de trabalhos e artigos anteriores relacionados ao tema abordado, destacando-se entre as conclusões da pesquisa, que segundo dados do UNICEF, até o final deste ano haverá 80 milhões de novos menores pobres, associados ao global recessão econômica, de modo que uma fração desse número será de bebês com deficiência, o que leva os órgãos governamentais a promover projetos de proteção a essa população desfavorecida, pois pode impactar no aumento substancial da mortalidade infantil.

Palavras-chave: COVID-19; efeitos negativos; deficiência físico-intelectual; perspectiva familiar; população infantil; vulnerabilidade infantil.

 

Introducción

En la actualidad, el planeta se encuentra atravesando uno de los mayores desafíos presentados en la época moderna, siendo generado tal contexto por el brote de un nuevo coronavirus que propicia la enfermedad denominada COVID-19 (OMS, 2020). Esta afección inicialmente de índole respiratoria ha aquejado a más de 6 millones de personas, según cifras del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades.

En tal sentido, es necesario destacar que esta enfermedad se ha esparcido por más de 150 naciones generando cifras mortales superiores a las 300.000 muertes según datos de la Organización Mundial de la (ECDC, 2020). Esta realidad evidencia que este virus ha tenido la capacidad de esparcirse de forma global, afectando a todos los miembros de la sociedad tanto de forma directa como indirectamente.

En este contexto, surgen grupos sociales de especial interés como es el caso de las personas con discapacidad, que tal vez no sean considerados dentro de las poblaciones con más riesgo de contagios, sin embargo, esta masa poblacional puede verse afectada en mayor proporción con respecto a otros individuos. Se estiman que más de 1.000 millones de personas a nivel mundial sufren algún tipo de afección en sus capacidades (OMS, 2017).

Dentro de esta población, los entes oficiales como Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia han indicado que 1 de cada 20 niños menores de 14 años viven con una discapacidad moderada o grave, lo que permite contextualizar la magnitud de la temática. En este sentido, también se puede resaltar que el 14% de la población infantil tiene problemas de asma (OMS, 2017), lo que se considera como una discapacidad respiratoria.

 Estos datos facilitan la comprensión del contexto que actualmente viven muchas familias con algún infante con discapacidad, que debido a las características del COVID-19 han visto reducido el acceso a sus derechos en muchos casos. Esta situación transciende a todos los ámbitos que rodean a una persona, siendo el aspecto económico y social gravemente perjudicados, ya que la cuarentena como mecanismo de prevención adoptada por gobiernos (OMS, 2020), ha traído consigo una amplia recesión económica, por lo que se estima que más de 30 millones niños sufran repercusiones secundarias por la aparición del COVID-19 (World Vision, 2020).

Además, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia prevé un incremento sustancial de la pobreza infantil, que esta intrínsecamente relacionada al parón económico global, que ha producido miles de despidos y reducciones salariales (UNICEF, 2020). Este factor es muy relevante, ya que en muchas naciones se pueden ver incrementados los índices de trabajo infantil, y en otros casos un aumento de la mortalidad.

En lo que respecta a los niños con discapacidad, en función de la magnitud suelen requerir asistencia externa, siendo con frecuencia brindada por sus progenitores, lo que genera que sólo un progenitor pueda ejercer funciones económicas, en el caso de familias convencionales; igualmente, se puede predecir que estos menores han sido perjudicados por este incremento de la pobreza infantil, y más considerando que por sus restricciones de capacidades en ocasiones están expuestos a los cambios económicos de sus responsables.

En lo que respecta al sector educativo, éste ha sido uno de los más perjudicados, ya que, según cifras aportadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, 2020), más de 1.600.000.000 estudiantes vieron interrumpidas sus actividades escolares en algún período desde la aparición del COVID-19. A partir de todos estos datos, este trabajo tiene como premisa esclarecer el impacto negativo que ha ocasionado la pandemia sobre la población infantil con discapacidad, los cuales sin lugar a dudas afectan a toda la niñez en general, pero se pueden ver acentuados en familias de este tipo.

Igualmente, este trabajo considerará un abordaje de la temática desde una perspectiva mundial y regional, basada en el análisis de datos previamente recolectadas de informes y trabajos técnicas referentes a la temática.

 

Materiales y Métodos

La investigación actual se enmarca en un trabajo de naturaleza cualitativa, siguiendo una metodología descriptiva, que para Sampieri et al. (2014:92) la constituyen aquellos trabajos, que “buscan especificar propiedades y características importantes de cualquier fenómeno que se analice. Describe tendencias de un grupo o población”.

Este postulado se ajusta a la perfección a partir del propósito de este trabajo investigativo, dirigida al estudio de la población infantil vulnerable al COVID-19, a partir del análisis minucioso de este fenómeno que afecta a una importante fracción de la población mundial. Entre las técnicas de recolección de datos usadas, destaca el análisis documental, que consistió en a revisión de diversos artículos y trabajos referentes a la pandemia.

El análisis documental es una operación intelectual que da lugar a un subproducto o documento secundario que actúa como intermediario en la búsqueda obligada entre el documento original y el usuario que solicita información. El calificativo de intelectual obedece a que el documentalista debe realizar un proceso de interpretación y análisis de la información de los documentos, para posteriormente sintetizarlo (Pinto, 2002).

En tal sentido, se elaboró base de datos en Excel que permitió obtener información relevante para esta revisión, donde se incluyeron elementos como: autor (es), título, resumen, metodología, año publicación, país donde se realizó la investigación, entre otros. Posteriormente se realizó un resumen estructural de cada uno de los artículos, se analizó el tipo de investigación de acuerdo con la relevancia y temática estudiada.

La culminación de dicho resumen constituyó las bases teóricas necesarias que soportan la ejecución de este trabajo, que tiene como premisa ofrecer una visión clara de los efectos que ha generado el brote de COVID-19, sobre la población infantil, con especial énfasis en aquellos niños con discapacidad, desde una perspectiva mundial y regional.

 

Análisis de la Problemática

Sobre los niños con discapacidad

La presencia de una discapacidad en el cuerpo de un individuo, tiene muchas acepciones y muchos autores, en el transcurso de la historia han opinado al respecto, por lo que resulta ser una definición que en ocasiones propicia polémico. En el caso particular de este trabajo, se consideró lo que expone la Organización Mundial de la Salud referente a esto, contemplando a las discapacidades como las limitaciones de la actividad y las restricciones de la participación (OMS, 2020).

Al hacer referencia a la discapacidad se alude a una condición que la persona puede tener tanto a nivel físico como psicológico y que no le permite el desarrollo de la vida de una forma normal (Diniz, 2009). La discapacidad es un fenómeno complejo que refleja una interacción entre las características del organismo humano y las características de la sociedad en la que vive. 

La discapacidad puede provenir de una condición que ha sido adquirida con el paso de los años o también puede resultar congénita y que la persona haya nacido con ella.  Dentro de su articulado la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (OMS, 2008), establece que puede entenderse por discapacidad a las deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás.

La discapacidad se manifiesta en el plano físico cuando la misma recae sobre la capacidad motora de la persona, impidiendo su movilidad de manera parcial o total, en cambio, se está ante una discapacidad intelectual cuando lo que se ve afectada es la parte cognitiva, aquella que no va a permitir el mismo nivel de desarrollo intelectual haciendo que sea más lento o hasta en algunas ocasiones escaso. Por otra parte, se encuentra la discapacidad psicológica que es la que afecta la conducta de la persona impidiendo de alguna manera su adaptación (Ruiz et al., 2011).

A continuación, se ofrecen datos referentes a la diversidad de grados que puede presentar una persona con discapacidad física (Ver Tabla 1).

 

Tabla 1: Grado de Discapacidad

Grado de Discapacidad

Características

Grado 1: 

Discapacidad nula

Los síntomas, signos o secuelas, de existir, son mínimos y no justifican una disminución de la capacidad de la persona para realizar las actividades de la vida diaria.

Grado 2: 

Discapacidad leve

Los síntomas, signos o secuelas existen y justifican alguna dificultad para llevar a cabo las actividades de la vida diaria, pero son compatibles con la práctica totalidad de las mismas.

Grado 3:

 Discapacidad moderada

Los síntomas, signos o secuelas causan una disminución importante o imposibilidad de la capacidad de la persona para realizar algunas de las actividades de la vida diaria, siendo independiente en las actividades de autocuidado.

Grado 4: 

Discapacidad grave

Los síntomas, signos o secuelas causan una disminución importante o imposibilidad de la capacidad de la persona para realizar la mayoría de las actividades de la vida diaria, pudiendo estar afectada alguna de las actividades de autocuidado.

Grado 5: 

Discapacidad muy grave.

Los síntomas, signos o secuelas imposibilitan la realización de las actividades de la vida diaria.

Fuente: Ruiz-Alfageme-Chiner-Martínez (2011, p. 292)

 

En el transcurso de este trabajo investigativo, se contempló información vinculada a la población infantil, con discapacidad física e intelectual, que son estadísticamente las más comunes en infantes y adolescentes, en tal sentido la causa más frecuente de afección a las capacidades de los niños, responde a enfermedades de tipo respiratorias. Dentro de este grupo, el asma afecta a 235 millones de personas en todo el mundo y su incidencia ha aumentado durante las últimas tres décadas (OMS, 2020); afectando todas las edades, razas y etnias.

El asma es una enfermedad crónica muy común en los niños y su gravedad aumenta en los menores que viven en países pobres (OMS, 2020), en este ámbito, el subdiagnóstico y el subtratamiento son frecuentes y los medicamentos efectivos pueden no estar disponibles o asequibles. Además, constituye una de las causas más frecuentes de hospitalizaciones evitables en niños de países de alta calidad de vida.

En lo concerniente a las discapacidades infantiles de tipo intelectual, las mismas se consideran a aquellas afecciones en el funcionamiento intelectual y en la capacidad adaptativa de los infantes (Fernández, 2013). Los pacientes con síndrome de Down representan una parte del sector poblacional que padece de esta afección, que se caracteriza por la dificultad en muchos casos por parte de estos individuos para relacionarse a su entorno, lo que supone una limitante al momento de expresarse con los demás individuos.

 La presencia de este síndrome en el organismo de un individuo obedece, a una alteración genética ocurrida por la presencia de un cromosoma extra, cabe señalar que éstos son las estructuras que contienen el ADN, que es el principal constituyente del material genético de los seres vivos (García, 2010). Las células del cuerpo humano tienen 46 cromosomas distribuidos en 23 pares; pero los individuos con síndrome de Down presentan tres cromosomas en el par 21 en lugar de los dos que existen habitualmente (Portellano, 2009).

Esta alteración afecta al desarrollo cerebral y del organismo, siendo la principal causa de discapacidad intelectual en la población infantil y también la alteración genética humana más común; también puede ocasionar problemas médicos, como trastornos digestivos o enfermedades cardiacas. Cabe señalar, que existe una clasificación que determina el grado de la discapacidad intelectual a partir del coeficiente intelectual del individuo (Ver Tabla 2):

 

Tabla 2. Clasificación del rendimiento Intelectual C.I

Tipo de Discapacidad

Coeficiente Intelectual

Limítrofe

70-79

Discapacidad Intelectual Leve

50-69

Discapacidad Intelectual Moderada

35-49

Discapacidad Intelectual Grave o Severa

20-34

Discapacidad Intelectual Profunda

<20

Fuente: Navas P. (2008)

 

Contexto actual del COVID-19

Desde finales del año 2019, se originó el brote de una enfermedad, que a partir de posteriores datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2020), a partir de los hallazgos obtenidos se determinó que pertenecía a la familia de los coronavirus, los cuales pueden propiciar enfermedades tanto en animales como en humanos. En los seres humanos, se sabe que varios coronavirus causan infecciones respiratorias que pueden ir desde el resfriado común hasta enfermedades a partir de los antecedentes previos.

El coronavirus que afecta actualmente a la humanidad lleva por nombre SARS-CoV-2, y causa la enfermedad denominada COVID-19, siendo esta de tipo infecciosa. A partir de la información proporcionada por la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2020) , se estableció que los síntomas más habituales del COVID-19 son la fiebre, la tos seca y el cansancio, mientras que otros síntomas menos frecuentes que afectan a algunos individuos son los dolores y molestias, la congestión nasal, el dolor de cabeza, la conjuntivitis, el dolor de garganta, la diarrea, la pérdida del gusto o el olfato y las erupciones cutáneas o cambios de color en los dedos de las manos o los pies.

Según las estadísticas recabadas, la mayoría de las personas contagiadas, se recuperan de la enfermedad sin necesidad de tratamiento hospitalario; alrededor de 1 de cada 5 personas que contraen el COVID‑19 acaba presentando un cuadro grave y experimenta dificultades para respirar. En este sentido es vital mencionar, que la Organización Mundial de la Salud estableció diversos grupos de riesgo, señalados a continuación:

·         Personas con edades mayores a 65 años.

·         Cualquier persona que se encuentre hospitalizada por una infección respiratoria aguda con criterios de gravedad (neumonía, síndrome de distrés respiratorio agudo).

·         Individuos con patologías crónicas y/o varias enfermedades a la vez.

·         Personas con inmunosupresión congénita o adquirida.

En lo referente, al mecanismo de contagio del COVID‑19, está asociado al contacto con algún individuo contagiado con el virus. La enfermedad se propaga principalmente de persona a persona a través de las gotículas que salen despedidas de la nariz o la boca de una persona infectada al toser, estornudar o hablar.

Estas partículas son relativamente pesadas, por lo que no sobrepasan distancias cortas y caen rápidamente al suelo, una persona puede contraer la COVID‑19 si inhala las gotículas procedentes de una persona infectada por el virus; por eso la recomendación del distanciamiento de al menos un metro entre individuos. Al entrar en el organismo, este virus sigue un mecanismo rápido de reproducción, como se muestra en la Figura 1.

 

Figura 1: Mecanismo de Reproducción del Coronavirus

Fuente: BBC (2020)

 

Para explicar el mecanismo de acción el COVID-19 ingresa a través de las vías respiratorias, hasta alcanzar las células de los alveolos (los neumocitos) y utiliza el contenido que hay dentro de ellas para multiplicarse de forma masiva, hasta matar a la célula en la que se encuentra. Según los datos disponibles hasta la fecha, cuando entra en una célula, puede infectarla y liberar entre 10.000 y 100.000 partículas virales nuevas.

La enfermedad COVID-19 en algunos organismos limita la acción del sistema inmunológico, inhibiendo la producción de interferón, una proteína que producen las células de la inmunidad innata cuando en el organismo invaden virus, con la intención de impedir que se introduzca dentro de la célula. En el 80% de los casos la respuesta del sistema inmunitario al coronavirus es efectiva y por eso las personas son asintomáticas o sufren síntomas leves.

En la actualidad, para mediados de mayo del año 2020, la cifra de contagios supera los 6 millones de infectados a nivel mundial según el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC, 2020), por lo que esta pandemia guarda una relevancia particular, generando estragos en todos los rubros contemplados para la subsistencia de la sociedad moderna, entre los que destaca la infancia en todos sus aspectos, incluidos los niños con discapacidad.

En este contexto, también es importante reseñar que los síntomas asociados a este virus también son comunes en otras afecciones, por ello es vital la ejecución de una prueba que permita establecer la presencia del COVID-19, esta se ejecuta mediante un test que se basa en la toma de muestras del aparato respiratorio.  Esta prueba se denomina PCR (siglas en ingles de reacción en cadena de la polimerasa) y se lleva a cabo en un laboratorio de microbiología.

La ejecución de múltiples ensayos clínicos no ha proporcionado los resultados requeridos para la recomendación oportuna de un tratamiento específico para pacientes con infección de COVID-19. Se están llevando a cabo tratamientos. Por ello, la mejor alternativa es la prevención de la enfermedad a partir de evitar la exposición al virus; ante tal situación lo recomendada por las instituciones sanitarias es el ejercicio de cuarentena para evitar contacto con individuos contagiados.

En lo respectivo, al contagio de esta enfermedad en niños, las estadísticas son menores en comparación con la población adulta, Además a partir de los datos suministrados por investigaciones previas, se puede establecer que, dentro de la población infantil con una limitación física, aquellos que presentan en el área respiratoria la limitante presentan un riesgo sustancial, ya que el coronavirus ataca este sistema en particular, por lo que la presencia de una afección de esta índole puede retardar la recuperación del COVID-19

En lo referente a las discapacidades intelectuales presentes en niños, se considera que toda la población presenta una moderada vulnerabilidad al virus, a partir de que su condición obliga comúnmente la presencia de un tercero para el oportuno ejercicio de actividades diarias, así como para su aseo personal. Esta situación obliga al niño con discapacidad intelectual a estar expuesto a la salud de esa persona que funge de apoyo, o en caso de ser más individuos los involucrados en su cuidado el riesgo incrementa debido a que la salud del infante depende del higiene y prevención de elementos externos.

El análisis a diversos artículos, permitió conocer que de los más de 2.500 niños infectados con COVID-19 dentro de Estados Unidos, destacando que el 1,7% de toda la población estadounidense contagiada es del grupo etario infantil. Además, de población menor superior a 2.500 casos solo el 73% desarrolló algún tipo de síntoma, como tos o fiebre, un porcentaje que en los adultos es del 93%. (CDC, 2020); es decir, que el 27% de los menores de 18 años con COVID-19, son prácticamente asintomáticos.

 

Efectos del COVID-19 en población infantil

Perspectiva mundial

La presente investigación tiene como propósito fundamental el estudio de los efectos del COVID-19 sobre la población infantil discapacitada, desde una perspectiva familiar contemplando algunos rasgos propios de la sociedad moderna que tienen repercusión dentro de un núcleo familiar.

Los niños discapacitados como cualquier infante tienen derechos y la limitación en el cumplimiento de estos pueden considerarse como una afección grave para su desenvolvimiento. Un derecho consagrado que poseen es el acceso a la educación (Comisión de los Derechos Humanos, 1948). En tal sentido, el cierre de las instalaciones educativas afectó sensiblemente a los menores con discapacidad.

Esta realidad obedece a que las instituciones escolares a las que asisten algunos infantes con discapacidad, presentan tratamientos adecuados, así como alternativas de optimización de las condiciones del niño, que desde un entorno virtual no tendría el mismo efecto. En este contexto, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, 2020); ofreció dentro de sus documentos técnicas algunos efectos perjudiciales de la suspensión de clases presenciales en los sistemas educativos.

Dentro del contenido de este artículo, algunos efectos recaen sensiblemente sobre infantes con discapacidad, como por ejemplo el acceso a una dieta balanceada a través de las instituciones educativas, y es que una gran parte de los niños con discapacidad tienen acceso a la alimentación dentro de los recintos escolares. Sin embargo, también es oportuno reseñar que existen países donde la participación de los menores con discapacidad es menor al 50% en muchos casos, por lo que tienen menor probabilidad a terminar la primaria y secundaria (UNESCO, 2017).

Esta realidad invita a pensar que los efectos negativos ocasionados por el COVID-19 sobre los niños con discapacidad trascienden a la educación, por lo que este trabajo evaluó también rasgos referentes al núcleo familiar donde se desenvuelven los infantes para concebir desde una diversidad de ángulos la situación estudiada. Para dar cumplimiento a este propósito, hay que considerar que por razones biológicas los menores poseen progenitores, de los cuales dependen y toda afección que estos sufran impactará sensiblemente en los niños.

Ante tal situación hay que considerar estadísticas de algunas naciones, como el caso de Estados Unidos que según el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud de la Universidad de Washington (IHME, 2020), ya supera la cifra de 1,7 millones de infectados y proyecta una mortalidad de 143.000 muertes. Estos datos de mortandad, permiten predecir que muchos niños discapacitados se quedarán sin padres, lo que se traduce en que indefectiblemente muchos menores perderán a uno o ambos padres u otros cuidadores.

Esta realidad, supone una evidente vulnerabilidad social para los infantes a grandes rasgos, además los niños bajo estas condiciones están expuestos a flagelos de mayor magnitud como   la trata y otros tipos de explotación, como explotación sexual; por lo que los gobiernos deben tomar cartas en el asunto, para para preservar la niñez mundial (ONU, 2020).

En tal sentido, es importante considerar rasgos económicos de cualquier contexto familiar al momento de evaluar los efectos del COVID-19 sobre la niñez, ya que eso repercute directamente en el entorno de los menores, que por circunstancias lógicas son dependientes de sus padres o de un tercero. Por ello, este trabajo contempló el análisis del ámbito económico desde una perspectiva familiar, alcanzando datos reveladores, como el establecido por Organización de las Naciones Unidas, que indica que 1 de cada 45 personas en el planeta necesita comida, refugio, atención médica, educación, protección u otra ayuda esencial.

Esta realidad, promueve la detección de aquellas zonas geográficas más expuestas y por consiguientes sus poblaciones infantiles con discapacidad, para ello se contempló el reporte anual sobre el panorama global humanitario desarrollado por la ONU.

Este artículo técnico establece que 24 países son considerados prioritarios por sus condiciones precarias en el ámbito económico (ONU,2020), siendo estos los integrantes: Afganistán, Burkina Faso, Burundi, Camerún, República Centroafricana, Chad, Colombia, República Democrática del Congo, Etiopía, Haití, Iraq, Libia, Malí, Myanmar, Níger, Nigeria, Territorio Palestino Ocupado, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Siria, Ucrania, Venezuela y Yemen.

La realidad de los niños con discapacidad en estos países era sensiblemente crítica previo al brote de la pandemia mundial COVID-19, ya que sus familias carecían de ingresos para llevar condiciones adecuadas, pero posterior a la pandemia los organismos sanitarios estiman que se hallan en riesgo, debido a las repercusiones secundarias para la salud cerca de 30 millones de niños, mientras que más de 26 millones de ellos corren un mayor riesgo de estar expuestos a enfermedades infecciosas potencialmente mortales debido a una reducción del 30 % en la cobertura de vacunación contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP3), producto de la crisis económica.

Para concebir las repercusiones económicas de la pandemia del COVID-19 debe considerarse en la actualidad se prevé que, para finales de 2020, otros 86 millones de niños se sumen a todos aquellos que ya se encuentran viviendo en hogares pobres, un aumento de un 15%, según un nuevo análisis ejecutado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, 2020)

A partir de estos datos, la UNICEF establece que el número total de niños que viven por debajo del umbral nacional de pobreza en los países de bajos y medianos ingresos podría alcanzar los 672 millones a finales de este año. Estas cifras son alarmantes y permiten establecer que la pandemia COVID-19, provocará que más familias con presencia de al menos un niño con discapacidad presenten rasgos de pobreza, lo que desencadena una reducción de oportunidades de desarrollo para los infantes.

 

Perspectiva regional

En lo concerniente a la región latinoamericana, este trabajo tomará como caso base las estadísticas de la República Argentina, para evidenciar los efectos que el COVID-19 ha generado sobre los niños con discapacidad en esta área geográfica. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia alertó de la pobreza infantil monetaria en Argentina en el marco de la pandemia COVID-19 (UNICEF, 2020).

Este organismo ofreció detalles estadísticos, indicando que, en el segundo semestre de 2019, la pobreza afectaba al 53% de las niñas y niños y podría escalar al 58,6% hacia fines del 2020. Estos datos indican que más de 700.000 menores estarán expuestos a situación de pobreza, considerando los ingresos de su núcleo familiar.

En la estimación realizada por los organismos económicos argentinos citados por la UNICEF, se espera una caída de aproximadamente 5,7 puntos del PBI. En términos de volúmenes de población, implicaría que entre 2019 y 2020 la cantidad de niñas, niños y adolescentes pobres pasaría de 7 millones a 7,7 millones; la pobreza extrema, de 1,8 a 2,1 millones.

Esta realidad, permite visualizar que los efectos del COVID-19 transcienden cualquier país, sin importar su aparato económico; evidenciándose que las familias con niños con discapacidad están expuestas a una reducción de su calidad de vida, lo que propicia que en aquellas naciones donde el Estado Nacional no suministra tratamiento a los infantes, éstos no podrán tener acceso a tratamientos adecuados, siendo una repercusión secundaria producto de esta pandemia mundial.

En este contexto, el Ministerio de Salud de la Argentina, desarrolló un conjunto de recomendaciones sugeridas para disminuir la vulnerabilidad de los niños con discapacidad ante el COVID-19 (MSal, 2020), estas asociadas a la Convención sobre los Derechos para Personas con Discapacidad, así como los lineamientos suministrados por la ONU y la OMS. Tales recomendaciones se enuncian a continuación:

·         Adaptar los contenidos pedagógicos que reciban los niños con discapacidad que no concurran la escuela por las medidas de aislamiento social.

·         Garantizar los controles, la medicación y los insumos definidos como impostergables.

·         Reforzar con material escrito la capacitación de las familias en transiciones posturales y movilizaciones del infante.

·         Establecer mecanismos de comunicación virtual con las familias y con los niños con discapacidad.

·         Mantener el vínculo entre los equipos de rehabilitación, el niño y su familia.

·         Asegurar que las familias cuenten con prescripciones suficientes para los mismos.

·         Certificar la aplicación de las vacunas requeridas y del servicio de traslado en caso de emergencias.

·         Elaborar con las familias un plan de contingencia para el caso de contagio de un cuidador/a, y para la ausencia por otro motivo del cuidador/a.

·         Capacitar en conocimientos y en acciones de higiene para impedir la propagación del virus, adecuando las posibilidades de cada familia en particular y estimulando la realización del lavado de manos como una de las actividades de la vida cotidiana.

·         Determinar las familias de riesgo de inseguridad alimentaria, para articular con el trabajador social en terreno.

·         Fomentar momentos de esparcimiento, propuestas de juegos y espacios de distensión.

·         Brindar estrategias de regulación (alimentación, emociones) para los niños con discapacidad que lo requieran.

·         Suministrar a los cuidadores ejercicios para continuar con el proceso de aprendizaje en la comunicación.

·         Fortalecer la autonomía de los niños con discapacidad al definir los roles en las tareas hogareñas y en la convivencia familiar.

Es importante reseñar, que dentro de la región latinoamericana existen países con graves situaciones económicas, lo que hace establecer con criterio, que este contexto actual ha fomentado la agudización de estas problemáticas. Tal es el ejemplo de países que según el Banco Mundial, presentan elevados índices de pobreza, como Honduras y Guatemala, que poseen índices de pobreza elevados, asociados a crisis políticas recientes; por lo que se puede deducir que en esta área geográfica existen matices, que van a diferenciar el impacto entre una nación y otra, en función de la planificación de sus acciones en contra del COVID-19, así como jugará un papel transcendental su salud financiera para encarar mayores inversiones en pro del desarrollo social.

 

Conclusiones

Las predicciones de la Organización Mundial de la Salud reflejan que en torno al 15% de la población mundial presenta algún tipo de discapacidad, siendo menores de 14 años una fracción importante de esta cifra, por lo que representa un sector poblacional de gran envergadura, y su bienestar debe ser propiciado por los gobiernos y organizaciones. En tal sentido, surge la necesidad de un trabajo de esta índole enfocado al estudio de los efectos del COVID-19, sobre estos infantes desde una perspectiva familiar.

Todos los niños tienen una dependencia intrínseca con su núcleo familiar, y especialmente con sus progenitores, los cuales cumplen labores de cuidadores y en el caso de presencia de discapacidades más severas, fungen como asistentes al menor. En este contexto, cualquier afección que sufra el entorno del niño, impacta directamente sobre éste, por lo que esta investigación tuvo como premisa evaluar el impacto de la pandemia sobre las familias tanto a nivel mundial como regional.

Por lo que inicialmente, se estudió lo referente a las discapacidades frecuentes en niños, evidenciando que las afecciones de tipo físicas e intelectuales son las más comunes en la población infantil, destacando que entre las limitaciones físicas predominan las enfermedades respiratorias, entre ellas el asma que aqueja al 14% de los menores.

Posteriormente, se realizó un análisis del contexto actual del COVID-19, evaluando cada una de las implicaciones de esta enfermedad respiratoria, que ha afectado a más de 6 millones de personas, incluidos menores con discapacidad. En tal sentido, este trabajo tuvo como línea investigativa, evidenciar como la pandemia mundial afecta directa e indirectamente a los niños.

Dentro de los aspectos estudiados, se consideró el ámbito escolar, al cual no todos los menores tienen acceso, pero a pesar de esta realidad, una fracción importante de niños con limitaciones físicas se han visto perjudicados, con mayor preponderancia en aquellos que no tienen acceso a internet, o que por las características de su discapacidad un entorno virtual, no le reporta beneficios.

En este orden de ideas, también se evaluó la realidad de las economías familiares y el impacto del COVID-19 sobre estas, destacando los efectos que repercuten directamente hacia los infantes del núcleo en cuestión. Cabe señalar, que, dentro de las predicciones de los organismos, se estima que la pobreza infantil incremente un 15%, alcanzando 80 millones de niños nuevos; lo que permite contextualizar la magnitud de la problemática.

Esta situación se extiende globalmente, incluyendo a naciones de la región, donde los índices de pobreza han aumentado sensiblemente, creando un escenario desfavorecedor para muchas familias, lo que a su vez afecta a los niños con limitaciones. A partir de todo lo expuesto, se puede concluir que los menores al depender de otras personas para su desarrollo y sustentamiento, están a merced de sufrir los mismos efectos que cualquier persona, por lo que el empobrecimiento de un importante sector poblacional ha provocado que exista una mayor cantidad de infantes con discapacidad expuestos a situaciones extremas, por repercusiones del COVID-19.

 

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